El pasado martes D. Eugenio García Zarza nos habló de la Peña de Francia, como soy de esa zona hoy quiero contaros algo de mi patria chica.
Mi pueblo es Herguijuela de la sierra y tiene mucha historia.
No tiene dinero, pero tiene historia.
Está enclavado en una zona muy bonita con agrestes y maravillosos paisajes.
Es ideal para hacer senderismo.
las mejores rutas de senderismo en la herguijuela
Se asienta en una ladera que lo protege del frío y con una altitud aproximada de 600 m. con abundantes arroyos y clima suave que le permite el cultivo de todo tipo de frutales (olivo, vid, manzanos, perales, ciruelos, melocotoneros, higueras, naranjos, granados y cerezos).
No obstante el cultivo de la tierra es muy trabajoso,
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Ya hace miles de años que estas tierras comenzaron a habitarse, de ello nos hablan las pinturas neolíticas encontradas.
En la época romana se trabajaría en las minas de la Sierra del Castillo y en la fundición de La Ferrería a orillas del río Alagón.Aún quedan restos de una calzada romana.
En el barrio del Castillo existió una fortaleza medieval, que al ser demolida en el siglo XVI se colocaron sus piedras en la construcción de la iglesia.
Hacia 1215 Alfonso IX fortifica y consolida esta población.
Se repobló con gentes del norte peninsular, pero también tenemos ascendencia morisca y judía, ya que por lo aislado y agreste del terreno muchos se establecieron en la zona.
Era villa eximida de impuestos, pero no sé quien ni porqué le concedió tal privilegio.
En la actualidad los pagamos todos religiosamente. Doy fe de ello.
Herguijuela tiene un paisaje maravilloso, pero nunca fue rica. Esto ha dado lugar a que la gente siempre ha tenido que salir a otras ciudades buscando mejorar su fortuna.
Los productos del campo valen poco, exigen muco trabajo, con lo cual y al igual que otros muchos pueblos, se está despoblando y envejeciendo.
Aún así le siguen quedando muchas cosas buenas, unas temperaturas benignas, una vegetación de tipo mediterráneo con brezos, pinos, castaños, robles, alcornocales y en medio de esta frondosidad en la parte mas fresca del entorno la famosa Haya de la Herguijuela, magnifico ejemplar y el mas al sur de la península Ibérica.
Las rutas de senderismo están perfectamente señalizadas. Podéis adentraros en alguna de ellas y abrir todos los sentidos. Vale la pena.´
¿Os parecen pocas razones para visitarlo?.
Ahora es tiempo de cerezas y la gente de la sierra es generosa. Si yo estoy allí no os vendréis sin probarlas, pero si no, cualquiera que esté cogiendo en un árbol, os regalará unas pocas. Solo hay que decir ¿puedo probarlas?. Nadie os dirá que no.
Hay una señora que hace conservas caseras y ecológicas muy ricas, mermeladas Juana, pero os recomiendo llevar un bocadillo. Allí no hay donde comer.
Otro día os hablaré del monasterio de Belén que tambien nos mencionó D. Eugenio está a dos Km. De allí.
jueves, 19 de mayo de 2011
jueves, 12 de mayo de 2011
Como ayer en Clase D. Eugenio García Zarza nos habló de la peña de Francia, hoy quiero contaros yo algo de mi pueblo que está en esa zona.
Mi pueblo es Herguijuela de la sierra y tiene mucha historia.
No tiene dinero, pero tiene historia.

Está enclavado en una zona muy bonita con agrestes y maravillosos
paisajes. Es ideal para hacer senderismo.
Se asienta en una ladera que lo protege del frío y con una altitud aproximada de 600 m. con abundantes arroyos y clima suave que le permite el cultivo de todo tipo de frutales (olivo, vid, manzanos, perales, ciruelos, melocotoneros, higueras, naranjos, granados y cerezos).
No obstante el cultivo de la tierra es muy trabajoso, pues debido a la dificultad del terreno, éste te distribuye en bancales y permite poco uso de la maquinaria agrícola.
Actualmente los principales ingresos los obtienen de los cerezos, olivos y apicultura. La miel es excelente y se puede comprar.
Algunas familias viven de trabajar en la conservación y vigilancia del Parque de las Batuecas.
Otros como dice una amiga mía, viven de milagro.
-- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Ya hace miles de años que estas tierras comenzaron a habitarse, de ello nos hablan las pinturas neolíticas encontradas.
En la época romana se trabajaría en las minas de la Sierra del Castillo y en la fundición de La Ferrería a orillas del río Alagón.Aún quedan restos de una calzada romana.
En el barrio del Castillo existió una fortaleza medieval, que al ser demolida en el siglo XVI se colocaron sus piedras en la construcción de la iglesia.
Hacia 1215 Alfonso IX fortifica y consolida esta población.
Se repobló con gentes del norte peninsular, pero también tenemos ascendencia morisca y judía, ya que por lo aislado y agreste del terreno muchos se establecieron en la zona.
Era villa eximida de impuestos, pero no sé quien ni porqué le concedió tal privilegio.
En la actualidad los pagamos todos religiosamente. Doy fe de ello.Herguijuela tiene un paisaje maravilloso, pero nunca fue rica. Esto ha dado lugar a que la gente siempre ha tenido que salir a otras ciudades buscando mejorar su fortuna.
Los productos del campo valen poco, exigen mucho trabajo, con lo cual y al igual que otros muchos pueblos, se está despoblando y envejeciendo.
Aún así le siguen quedando muchas cosas buenas, unas temperaturas benignas, una vegetación de tipo mediterráneo con brezos, pinos, castaños, robles, alcornocales y en medio de esta frondosidad en la parte mas fresca del entorno la famosa Haya de la Herguijuela, magnifico ejemplar y el mas al sur de la península Ibérica.
Las rutas de senderismo están perfectamente señalizadas. Podéis adentraros en alguna de ellas y abrir todos los sentidos. Vista, oido, olfato. Es una delicia´
¿Os parecen pocas razones para visitarlo?. Ahora es tiempo de cerezas y la gente de la sierra es generosa. Si yo estoy allí no os vendréis sin probarlas, pero si no, cualquiera que esté cogiendo en un árbol, os regalará unas pocas. Solo hay que decir ¿puedo probarlas?. Nadie os dirá que no.
Hay una señora que hace mermeladas caseras y ecológicas, Juana, pero os recomiendo llevar un bocadillo. Allí no hay donde comer.
Otro día os hablaré del monasterio de Belén que nos mencionó D. Eugenio está a dos Km. de allí
Mi pueblo es Herguijuela de la sierra y tiene mucha historia.
No tiene dinero, pero tiene historia.

Está enclavado en una zona muy bonita con agrestes y maravillosos
paisajes. Es ideal para hacer senderismo.
Se asienta en una ladera que lo protege del frío y con una altitud aproximada de 600 m. con abundantes arroyos y clima suave que le permite el cultivo de todo tipo de frutales (olivo, vid, manzanos, perales, ciruelos, melocotoneros, higueras, naranjos, granados y cerezos).
No obstante el cultivo de la tierra es muy trabajoso, pues debido a la dificultad del terreno, éste te distribuye en bancales y permite poco uso de la maquinaria agrícola.
Actualmente los principales ingresos los obtienen de los cerezos, olivos y apicultura. La miel es excelente y se puede comprar.
Algunas familias viven de trabajar en la conservación y vigilancia del Parque de las Batuecas.
Otros como dice una amiga mía, viven de milagro.
-- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Ya hace miles de años que estas tierras comenzaron a habitarse, de ello nos hablan las pinturas neolíticas encontradas.
En la época romana se trabajaría en las minas de la Sierra del Castillo y en la fundición de La Ferrería a orillas del río Alagón.Aún quedan restos de una calzada romana.
En el barrio del Castillo existió una fortaleza medieval, que al ser demolida en el siglo XVI se colocaron sus piedras en la construcción de la iglesia.
Hacia 1215 Alfonso IX fortifica y consolida esta población.
Se repobló con gentes del norte peninsular, pero también tenemos ascendencia morisca y judía, ya que por lo aislado y agreste del terreno muchos se establecieron en la zona.
Era villa eximida de impuestos, pero no sé quien ni porqué le concedió tal privilegio.
En la actualidad los pagamos todos religiosamente. Doy fe de ello.Herguijuela tiene un paisaje maravilloso, pero nunca fue rica. Esto ha dado lugar a que la gente siempre ha tenido que salir a otras ciudades buscando mejorar su fortuna.
Los productos del campo valen poco, exigen mucho trabajo, con lo cual y al igual que otros muchos pueblos, se está despoblando y envejeciendo.
Aún así le siguen quedando muchas cosas buenas, unas temperaturas benignas, una vegetación de tipo mediterráneo con brezos, pinos, castaños, robles, alcornocales y en medio de esta frondosidad en la parte mas fresca del entorno la famosa Haya de la Herguijuela, magnifico ejemplar y el mas al sur de la península Ibérica.
Las rutas de senderismo están perfectamente señalizadas. Podéis adentraros en alguna de ellas y abrir todos los sentidos. Vista, oido, olfato. Es una delicia´
¿Os parecen pocas razones para visitarlo?. Ahora es tiempo de cerezas y la gente de la sierra es generosa. Si yo estoy allí no os vendréis sin probarlas, pero si no, cualquiera que esté cogiendo en un árbol, os regalará unas pocas. Solo hay que decir ¿puedo probarlas?. Nadie os dirá que no.
Hay una señora que hace mermeladas caseras y ecológicas, Juana, pero os recomiendo llevar un bocadillo. Allí no hay donde comer.
Otro día os hablaré del monasterio de Belén que nos mencionó D. Eugenio está a dos Km. de allí
miércoles, 30 de marzo de 2011
Quiero contaros a los que no vinisteis con nosotros, la excursión que hicimos con la asociación de antiguos alumnos a los Miradores del Douro el viernes 25.
Salimos a las 8 de la mañana, todos dispuestos de paraguas y chubasqueros como Dios manda, cuando se espera un día un tanto complicado.
Yo no lo hice, pero alguien debió de encender alguna vela al santo predeterminado para estas cuestiones de la climatología, porque sino es imposible tanto cambio.
Un día apacible, sereno, nada de viento, ni frío ni calor.
¡Ni por encargo se consigue un día así!
Paramos en Miranda do Douro. Una ciudad pequeña bañada por el Duero; bajamos un poquito y admiramos por primera vez en ese día la magnitud del río Duero y como se abre paso a través de la inmensa vegetación y el escabroso paisaje. Tomamos un cafetito que nos revitalizó tanto como solo un café portugués puede hacerlo.
Había poco tiempo libre, pero a las aficionadas a las compras con poco tiempo le vasta y¡ vaya si lo aprovecharon! Hicieron bien porque ya no tuvieron mas ocasión.
La verdad es que llegamos todos puntuales al autobús.
Paramos en Peinha do Puio y seguimos admirando las maravillas de la naturaleza. Seguían el abrupto paisaje y el río Duero esforzándose en continuar su huida al mar.
Entramos en un pequeño museo que muy amablemente nos mostró una guía portuguesa ablando mirandes (perfectamente entendido por nosotros) donde se guardan gran cantidad de elementos que formas parte de la cultura de la gente, se coleccionan todos los objetos y utensilios de tiempos pasados. Conservan las semillas de todas las plantas autóctonas de la región. Intentan mantener usos y costumbres de épocas anteriores. Muy completo y muy instructivo
La comida en Mogadouro excelente, copiosa e inmejorable.
Después seguimos camino disfrutando de preciosos paisajes. Paramos en Mozouco, pero donde nos quedamos alucinando fue en el Miradouro do Poiares. ¡Que maravilla!
Es indescriptible. Por cualquier lado que mires te quedas asombrado y anonadado admirando ese paisaje.
Os lo cuento porque lo bueno tenemos que compartirlo con los amigos y me da pena que ese día solo lo disfrutáramos unos cuantos. A ver si a otra nos apuntamos mas.
Salimos a las 8 de la mañana, todos dispuestos de paraguas y chubasqueros como Dios manda, cuando se espera un día un tanto complicado.
Yo no lo hice, pero alguien debió de encender alguna vela al santo predeterminado para estas cuestiones de la climatología, porque sino es imposible tanto cambio.
Un día apacible, sereno, nada de viento, ni frío ni calor.
¡Ni por encargo se consigue un día así!
Paramos en Miranda do Douro. Una ciudad pequeña bañada por el Duero; bajamos un poquito y admiramos por primera vez en ese día la magnitud del río Duero y como se abre paso a través de la inmensa vegetación y el escabroso paisaje. Tomamos un cafetito que nos revitalizó tanto como solo un café portugués puede hacerlo.
Había poco tiempo libre, pero a las aficionadas a las compras con poco tiempo le vasta y¡ vaya si lo aprovecharon! Hicieron bien porque ya no tuvieron mas ocasión.
La verdad es que llegamos todos puntuales al autobús.
Paramos en Peinha do Puio y seguimos admirando las maravillas de la naturaleza. Seguían el abrupto paisaje y el río Duero esforzándose en continuar su huida al mar.
Entramos en un pequeño museo que muy amablemente nos mostró una guía portuguesa ablando mirandes (perfectamente entendido por nosotros) donde se guardan gran cantidad de elementos que formas parte de la cultura de la gente, se coleccionan todos los objetos y utensilios de tiempos pasados. Conservan las semillas de todas las plantas autóctonas de la región. Intentan mantener usos y costumbres de épocas anteriores. Muy completo y muy instructivo
La comida en Mogadouro excelente, copiosa e inmejorable.
Después seguimos camino disfrutando de preciosos paisajes. Paramos en Mozouco, pero donde nos quedamos alucinando fue en el Miradouro do Poiares. ¡Que maravilla!
Es indescriptible. Por cualquier lado que mires te quedas asombrado y anonadado admirando ese paisaje.
Os lo cuento porque lo bueno tenemos que compartirlo con los amigos y me da pena que ese día solo lo disfrutáramos unos cuantos. A ver si a otra nos apuntamos mas.
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